
Por suerte mía, no conozco lo que una puede llegar a sentir al ser violada; pero seguramente nace una rabia de adentro, una rabia difícil de calmar, que te persigue en el espacio y en el tiempo. Furia hacia tu violador, furia hacia los hombres en general. Pero en el caso de Lisbeth ésta furia, éste rencor, venía alimentándose ya de pequeña; toda una vida dando alimento al odio dentro de si. Entonces al ser atada, pegada y violada por su tutor vio la oportunidad de empezar su venganza hacia los hombres, vio su oportunidad de ser juez y verdugo. ¿Se justifica así su forma de vengarse? No lo sé. No sé si en este caso el fin justifica los medios, en teoría nunca debería, pero conociendo el caso de cerca con sus detalles a uno le hace replantearse el caso. ¿A caso es lo que buscaba su autor? Seguramente.
Por mi parte, hablando como mujer que soy, apruebo su venganza, aunque sabiendo en mi interior que la violencia es injustificable, aunque proceda de una violencia aún mayor.
Por mi parte, hablando como mujer que soy, apruebo su venganza, aunque sabiendo en mi interior que la violencia es injustificable, aunque proceda de una violencia aún mayor.
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