
Stieg Larsson tuvo la voluntad, o eso parece, de mostrar al resto de sociedades la sociedad sueca al desnudo, sin sus vestidos de perfección, convivencia e igualdad en todos los ámbitos. Su arma, un best-seller. Cambiando el arma en muchas ocasiones, pretenden lo mismo que Larsson aquellas y aquellos que en una sociedad quieren destapar una realidad que, de tan interiorizada, ha quedado sumergida. Una realidad que día a día arrebata la tranquilidad, libertad, dignidad, derechos y, lamentablemente, en los peores casos, hasta la vida, a muchas mujeres. Una realidad aceptada por todos en algunos países y sufrida por una mayoría que debe aceptarla también, ya que el sistema no les tiende la mano.
Y es que, para conseguir que quien puede mejorar una realidad con su movimiento, mueva el trasero, hace falta siempre un movimiento social, como es la sensibilización y concienciación. Hay que hacer ver a la gente, que eso que siempre ha sido “lo normal”, es una barbaridad. Durante este proceso se deben exigir las herramientas necesarias por parte del sistema para que los cuerpos policiales y la justicia, y exigir allí, antes que nada, esta toma de conciencia. Que el sistema tienda la mano a las víctimas. En España estamos en pleno proceso ahora mismo. Tristemente se conocen muchísimos casos de violencia de género, pero al menos se sabe que existen y que quien los sufre o la gente de su entorno lo ve como algo inadmisible y tiene el valor de denunciarlo, llegando, a veces, a una solución penal para el agresor.
¿Significa que en España haya un alto indicador de denuncias por violencia de género que hay más violencia de género que en otros países que tienen un índice más bajo de denuncias? Pues, probablemente, en la mayoría de casos no. En los casos en los que no hay una concienciación social en contra de la violencia hacia las mujeres, seguramente existirán muchísimos casos de violencia de género pero no serán conocidos. En Perú por ejemplo, un país de fama machista, mueren cada mes 9 mujeres en manos de sus parejas, pero no hay datos de número de denuncias por violencia de género. Evidentemente, esto lo que nos deja ver es que existe mucha violencia hacia las mujeres pero que, si una mujer víctima va a la policía lo más seguro es que no le hagan ni caso, así que ya ni lo prueba. O en países de tradición musulmana con sociedades machistas y una aplicación machista de la religión, la mujer, que ni siquiera puede mostrar su cara por la calle, a que policía va a convencer que la violencia de su marido, quien tiene derecho sobre la mayoría de los aspectos de su vida, es algo denunciable y castigable penalmente. ¿Más educación, sensibilación social, herramientas gubernamentales y toma de conciencia, igual a más denuncias, no impunidad de los agresores y, a la larga, a menos violencia de género? Seguramente sí.
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